miércoles 23 de enero de 2008

Con Bárbara caminar es genial. Vivimos haciéndonos preguntas como: ¿Qué hay después de la muerte?, y Barbara me contesta: Mi papá me dijo que no hay nada, como todo oscuridad o negro, o algo así y yo le digo que a mi en el colegio me dijeron que vayas donde vayas no reconoces a nadie, ni sabés quien fuiste, ni a quien quisiste, ni a quien odiaste. Pero no duele, porque no te reconocés ni a vos mismo. Que desde acá lo pensamos como algo feito porque si sabemos todo el contexto. No sé, cuando dije eso a las dos nos dió como un escalofrío (para que pensar en eso ahora, con rozagante juventud y pleno verano, no?). Transitabamos una diagonal de Adrogué y yo dije: Guau, te acordás? acá me crucé a tal!. Y ahí casi empezamos la discución del paso del tiempo. Gracias a Dios Bárbara la oportuna me dijo: contame lo del viernes, que fue lo que pasó con tal otro?... No, no, no... eso que hacés con ella no es ignorarla! si que lo es! no, porque le decía a mengano que no baile con ella, eso es darle bola!...

Bárbara además es impredecible: Podemos estar disfrutando de una Coca en un barcito concurrido de Adrogué y ella dice PAGUEMOS Y VAMOS A LA PLAZA CERRETI (a.k.a: Churrete) y ahi vamos, a sacar fotos y a ver el sol y el verde. A los 15 minutos se aburre, y ruega por volver al tumulto (no tan asi, es pleno Enero).