jueves 18 de octubre de 2007

Los jueves siempre empiezan para mi igual que los lunes: gritos de Cristina, o simples zamarreos para que me decida a afrontar mis llamadas "actividades matutinas forzadas".

UN BODRIO.

A long time ago, we used to be friends...

Me prendo de la música en los (a veces) interminables 60 minutos.

Cábalas que sigo a rajatabla durante el viaje, las cuales no voy a revelar por una cuestión lógica, y puramente inventada por mi (me lo adjudico por la mera ignorancia de que no lo haya inventado otra persona antes).

Me suele pasar muy a menudo el hecho de observar las caras de los "viajantes matutinos" y tratar de encontrar en ellos semejanzas y/o diferencias con pseudoamores anteriores (cabe destacar que nunca, nevernevernever, alguno de esos amores fue total). En cavilaciones de ese tipo me sumerjo una y otra vez, inevitablemente.

Puente Pueyrredón. Como corresponde suena Front 242, totalmente adecuado para los surroundigs tan... industriales (sic).

Para variar, Guillermo siempre tarde. Constitucional arranca (por ahora, digo... el lunes recupero) 8:30 am total y completamente puntual. ¡El Dr. M. C. no se hace esperar JAMÁS!. Atacado por la culpa de su crónica impuntualidad, el prógenitor me deja siempre en la puerta de la facultad, lo que para mi significa comodidad, para él, atraso.

A su vez, la impuntualidad de Guillermo (casi maquiavelica e inconcientemente planeada), me deja un margen de diez minutos para entrar, recorrer los interminables pasillos, encontrar algún kiosko que me venda Lucky o Camel de 10 a las 8:26 de la mañana, rastrear algúno de los 6 ú 8 ascensores que hay en planta baja y por fin llegar al segundo piso, prender un cigarrillo, dar dos pitadas y tener que apagarlo porque ahi viene M. C., raudo andar, inminente pelada, ojos de huevo frito y un traje que, a pesar de su obvia fealdad (e implícita belleza) le calza divinamente (cabe señalar que una compañera está perdidamente enamorada de el susodicho y que día tras día enhebra poesía de la más variada chabacanez). Si me preguntan por la clase de constitucional la definiría así: una bola de bodrio jurisprudencial, con tímidos sazones de principios ininteligibles para mi corto razonamiento a esas tempranas horas de la mañana. El sol se cuela imperiosamente por los ventanales, me hace cabecear, me hace pensar cosas tales como: ¿quién me mandó a estudiar derecho?, ¿qué hago acá?, ¿qué hora es?, ¿solamente pasó un minuto desde que me fijé por última vez? ¡pensé que habían sido casi 2 horas!...Todos esos dilemas me los planteo también antes de entrar a clase, claro, asi es como ya estoy en la lista de "fijate que te quedás libre". Blaaaaffff.

Por fin, las 10 de la mañana. Ni siquiera guardo mis cosas, primero ubico cigarrillos y encendedor.

Por fin se puede disfrutar sin restricciones del tipo: profesores puntuales.

Mis días para cursar se encuentran completamente vacíos desde las 10 am hasta las 14 pm. Vivo demasiado lejos como para volver y demasiado cerca como para quedarme. Pero nunca llevo a cabo esa premisa. Las horas se estiran como un chicle... Suceden encuentros con ex compañeros de cursada, comentarios como: ¡Cómo me gusta M.! o J. es un egocéntrico...Hay veces donde no me queda otra que recurrir al vapuleado gabinete informático, donde encontramos personajes de la más variada índole: la gorda vitalicia, el anteojudo mirón, las señoras que se pasan hooooras y hooooras mirando el monitor y apretando de vez en cuando el teclado, los giles que van a chatear toda la mañana, los tarados que no les salieron las materias y tienen un bache (hands up!), etc. etc. etc. Vuelvo con la música, esta vez con algo más media mañana soleada y con ganas de estar escuchando esto mismo pero al sol. Que se yo, alguna de Talking Heads (discos altamente recomendables: 77 y Naked). Principalmente, esto me ayuda a aislarme para no escuchar la incesante e insoportable voz que repite cual radio a transistores, o más bien, cienta magnética: CHEEEEECOS LOS QUE ESTEEEN HACE MAAAS DE 20 MINUTTOOSS POR FAVOR QUE HAY CHEEEEECOS ESPERAAAANDO. Claro, nadie se mueve, y yo, para que no me conmueva la culpa, escucho a David Byrne y sus chicos. Caso contrario, atacadísima muevo el traste y pienso: chau yo de acá me voy, tengo internet en casa, de paso me fumo un pucho y voy a buscar a la idiota a Penal a ver si llegamos tarde a Obligaciones (voy como "fantasma" a esas clases, ni siquiera como oyente los muy zorros).

Obligaciones es un gran BLAFFFF, asique me reservo de describir ese asunto en particular (además hoy no fui, ademán de estudio que reemplazo el eventual uso del gabinete, luego el ademán de estudio fue reemplazado por el uso del gabinete).

13 am, salen todos los fámelicos y esclavos estudiantes de las diversas ramas de la aplicación de la justicia, los kioskos se colman, los baños se colman, los ascensores se colman, los rincones se colman, los pasillos se colman. A LA UNA DEL MEDIODIA, EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UBA NO SE PUEDE VIVIR (punto aparte: no intenten transitar los pasillos de la planta baja cercanos a la puerta lateral, pueden sufrir de congelamiento y posterior hiportermia).

Esta es la hora en que mi compañera de cursada, almuerzo, etc. etc. etc., se pone, de acuerdo con el día, su humor y su estado femenimo, en diversos papeles. Hoy ejerció el de psicóloga, el otro día fue el de ciudadana ilustre. A veces es política. OJO: muchas veces tiene razón, pero solemos discutir mucho. Son unos almuerzos ideológicos muy interesantes.Después, 14 pm, Procesal. Si, clase interesante. El que dió la clase hoy es el Dr. Anécdota. Siempre tiene alguna relacionada con la entrega de escritos, errores procesales, alumnos de comisiones pasadas... Una verdadera fuente de experiencia procesal.Viaje de vuelta. 62. Más tiempo para pensar. Hoy, con la inauguración de la linea H pensé que el tránsito iba a ser a nuestro favor, me equivoque. Lo que si fue a mi favor fue el Metropolitano Ex Roca. ¡Me senté!.

Diez estaciones más tarde, el summun de la paz interior, la alegría. Llego por fin. Hoy me ocupé de tareas domésticas, me preparé mi ropa para el fin de semana, Cristina me insta a que vaya a yoga, el mes que viene vuelvo. Un poco de música, discuciones y ahora a dormir. Mañana es aún más largo y más lleno de reflexiones que hoy.